Procesos de producción
A principios del siglo XX (1910), se empezó la fabricación de núcleos de látex para el descanso mediante un proceso exclusivo de transformación de la emulsión inicial de látex.
Este proceso fue el precursor o la base de los posteriores procesos de fabricación de espumas de látex.
Básicamente, la diferencia más importante entre los procesos, es el tipo de gelificante o coagulante (para pasar la solución acuosa a sólida) empleado: en el proceso del látex sintñético o natural se emplea FSS (silicofloruro de sodio). En cambio, en el proceso Talalay, el agente gelificante es el CO2 (dióxido de carbono).
Fabricación de núcleos de látex sintético o natural
Se trata del proceso de fabricación de pastillas de látex más empleado en el mundo.

En primer lugar se procede al mezclado de todos los componentes (a) y a su espumado (c) mediante la inyección de aire (b). Al mismo tiempo, el molde a emplear se limpia (d) y se calienta (e) para su posterior llenado.
Se rellena el molde con la espuma de látex (1) hasta que llena el molde por completo y se introduce en el horno de vulcanización (3). La vulcanización es el proceso de endurecimiento del látex por acción de la temperatura y la presencia de azufre.
Una vez el colchón está listo, se procede a su desmoldado (4), lavado (5) y secado (6).
Una nuevo núcleo o almohada de látex ya está lista para su almacenaje.
Fabricación de núcleos de látex Talalay
En el 1956, Joseph Anton Talalay inventa el proceso de fabricación de látex Talalay, partiendo de las mismas materias primas pero aplicando variaciones en el proceso de transformación.
En primer lugar, al igual que en el proceso del látex sintético o natural, se crea la mezcla de componentes. Una vez hecha la mezcla, esta se introduce por aspiración dentro del molde.
Mediante el proceso de aspiración se consigue homogeneizar la mezcla en el molde, es decir, las moléculas se reparten uniformemente y aumentan su tamaño.
Acto seguido, la mezcla se somete a un proceso de congelación a -28ºC. Mediante este proceso se consigue romper la membrana externa de las células y así conseguir una estructural celular abierta, que tantos beneficios otorga al látex Talalay, y consecuentemente, a nuestro descanso.
El siguiente paso es la inyección del agente gelificante, que en el caso del proceso Talalay es el CO2. Mediante la adición de este agente, se consigue estabilizar la estructura del látex.
Posteriormente se procede a la vulcanización (115ºC), al igual que en el proceso tradicional, a extraer el material del molde mediante su enfriamiento hasta 30ºC a su lavado y secado.
El proceso Talalay ofrece un látex de extrema finura, con propiedades excelentes para el descanso y con una capacidad de ventilación (respiración de la célula abierta) muy alta.
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