Un buen sistema de descanso: la almohada.
Siempre ha existido la creencia de que dormir sin almohada era beneficioso para nuestro descanso. Nada más lejos de la realidad.
La almohada cumple la importante (vital) función de ofrecer soporte a nuestra cabeza y cervicales, de contorno destacado sobre nuestra espalda.
Por tanto, dormir sin almohada o con una almohada muy baja (para nuestras necesidades) implica una posición forzada del cuello ya que las cervicales no encuentran el soporte adecuado que respete su curvatura.
De la misma forma, una almohada de excesivo grosor, provocará que nuestra cabeza se incline hacia adelante, forzando nuestras cervicales y los músculos del cuello.
También es importante a la hora de escoger nuestra almohada, que esta tenga una buena gestión de la temperatura.
Por el contrario, una almohada que no ayude a la transpiración posiblemente genere una sensación de calor excesivo o agobio que nos dificultará el buen descanso.
En la actualidad existen multitud de almohadas en diferentes materiales y tratamientos para satisfacer las necesidades de cada persona.
El arte del descanso
- Salud y descanso
- Dormir y descansar
- El ciclo del sueño
- Variables en el descanso
- El sueño y la edad
- Trastornos del sueño



Acceso Usuarios