Un buen sistema de descanso: el colchón.
En el mercado existen multitud de materiales y confecciones. Debemos conocer nuestras necesidades para determinar cuál es el colchón que necesitamos.
Hay que decir que no todos los materiales aportan las mismas características. Pero también es verdad que ninguna es mejor que otra a priori, simplemente unas características se adaptarán mejor a nuestras necesidades de confort y descanso que otras.
Pero todo colchón debe tener unas características básicas para garantizar un descanso reparador y saludable:
- Regulación de la temperatura. Todos los colchones deben ser transpirables para evitar una acumulación de humedad o temperatura. Esta acumulación no afectará a los materiales sintéticos como la viscoelástica, pero si tendrán incidencia en nuestra calidad de sueño y confort.
- Propiedades de confort adecuadas. No es aconsejable dormir sobre una base muy dura ni muy blanda. Dependiendo de nuestras características deberemos escoger un colchón cuyo núcleo nos aporte una firmeza, elasticidad y adaptabilidad adecuadas, y que, sobretodo, nos aporte sensaciones placenteras al tumbarnos y descansar.
- Calidad de los materiales. Es esencial que todos los materiales con lo que se ha fabricado el colchón (incluyendo la confección de la funda) sean de la máxima calidad.
- Seguridad e higiene. Para disfrutar con total confianza de nuestro descanso debemos asegurarnos de las certificaciones de las que disponen los materiales de nuestro colchón, y así podremos garantizar un descanso higiénico y saludable.
Respecto a los materiales, hay que conocer las características de cada uno para saber si se adapta a nuestras necesidades o no. Por ejemplo, por muy bien que nos hayan hablado de la viscoelástica, debemos pensar que siempre genera mayor sensación de calor. Por tanto, si somos personas que transpiramos mucho, quizás haya que optar por otras soluciones o por núcleos combinados que nos aporten las características de la viscoelástica pero que favorezcan la eliminación del calor acumulado.
De la misma forma, es impensable que nos decidamos por una base firme, de HR, si habitualmente padecemos de dolores de huesos. En este caso sería mejor un colchón viscoelástico o de látex por su adaptabilidad.
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